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   La Reserva Natural Integral de Muniellos se puede considerar la joya de la corona del occidente de la Cordillera Cantábrica. En ella se halla el mayor robledal en buen estado de conservación de toda Europa occidental. Cuando nos adentramos en su interior, camino de las Lagunas de Muniellos, nos vemos inmersos en un océano de árboles y durante horas no alcanzamos a ver vestigios del paso del ser humano -exceptuando el sendero por el que caminamos- en un ángulo de 360º. Quizá carezca de la vistosidad de determinados hayedos o abedulares, pero el valor ecológico de este robledal es muy elevado.

Roblón de Fonculebrera

  Al inicio de la ruta, nos recibe una inmensa colección de altísimos y rectos robles, como no encontraremos igual en ningún otro lugar de la cordillera. Continuaremos con un estrecho y precioso sendero, que atraviesa las peñas de Fonculebrera, superando los dos tramos más complicados con unas cuerdas fijas o pasamanos, y desde allí ya tendremos una visión casi completa del valle de Muniellos, con todos los valles adyacentes, y que conforman una gigantesca extensión arbolada, que no es posible ver en ningún otro lugar de la península Ibérica. Excepto la zona más próxima a Moal, que es un gran hayedo, el resto del bosque de Muniellos se compone de roble, con esporádicas apariciones de acebos, hayas, abedules (por encima del robledal, principalmente), serbales, avellanos, cerezos, arces y otras especies caducifolias. Fuera de este valle, en la carretera del puerto del Connio, y ya en el municipio de Ibias, aparece una magnífica colección de tejos, en un abrupto tramo sobre el pueblo de Valdebueyes (Valdebuéis o Valdebóis).

Bosque de Muniellos

   Retornando a la descripción del itinerario a pie desde Tablizas, tras las cuerdas fijas llegamos a un arroyo, y unos metros más allá, por encima del sendero, se encuentra un gigantesco roble, el de Fonculebrera. Desde aquí, el sendero recorre una distancia que parece inacabable, para acercarse al entorno de las lagunas, tras superar una zona con acebos de gran tamaño, y donde el abedul comienza a tomar el relevo del roble. Alcanzamos el cruce con el sendero que desciende a Tablizas por el río, y que algunos visitantes usan tanto de ida como de regreso a las lagunas. Desde el cruce se sigue recto hacia la primera laguna, la de la Isla, superando un bonito abedular y dos arroyos. Desde la laguna de la Isla, bordeándola por la derecha, se atraviesa una pedrera de roca blanca, para enfilar una estrecha y empinada canal, que nos lleva a la siguiente laguna, la Honda. Las mejores vistas de esta segunda laguna se tienen bordeándola por su izquierda, aprovechando el entretenido sendero que lleva hasta la tercera laguna, la Grande. Existe una cuarta laguna, la de la Peña, muy pequeña y con una roca en el centro, a la que se puede acceder con más complicaciones.

Laguna Grande de Muniellos

   Ya de vuelta al cruce previo a la laguna de la Isla, y siguiendo un tramo muy húmedo, realizamos el regreso a Tablizas, cruzando numerosas veces de una orilla a otra del arroyo, por sucesivas pasarelas de troncos. El paisaje vegetal es ahora distinto del que hemos contemplado durante todo el recorrido, con el río permanentemente a nuestro lado, flanqueado por un intenso color verde, tanto en las orillas, como por los árboles completamente cubiertos de musgo. Encontraremos robles centenarios aislados, así como algunos arces de gran tamaño, y en la parte baja del río, las hayas que nos indican que nos aproximamos a Tablizas. Quizá ya no seamos capaces de absorber la belleza de este tramo final del recorrido, emborrachados como estaremos de estímulos visuales.

Laguna Honda de Muniellos

   La calidad del bosque de Muniellos ha hecho que el acceso a su interior esté muy restringido. Solamente 20 personas por día -una vez por persona y año- pueden recorrer los senderos que parten de Tablizas. El itinerario largo, descrito anteriormente, recorre la ladera sur de la Sierra de Muniellos y enlaza con el sendero que va paralelo al Río Tablizas en la Vallina Piélago. Desde ahí un corto tramo nos separa de las tres Lagunas de Muniellos. Lo habitual para personas con un fondo físico normal es realizar el circuito entero, que nos puede llevar de seis horas en adelante.

   Para solicitar el permiso de entrada a la Reserva, bien podemos llamar al teléfono 985 27 91 00 o visitar la web del Principado de Asturias, www.asturias.es, donde podemos tramitarlo de forma autómatica. Pulsando aquí puedes ir directamente a la página donde se realiza.

Río Tablizas

   Si nos encontramos en el entorno de Muniellos y no tenemos permiso, en caso de existir plazas libres ese día, podremos ser admitidos, siempre que llevemos nuestro DNI. Pero lo más recomendable es solicitar nuestra plaza previamente, con meses de antelación si se trata de los meses de verano, Semana Santa, puentes o fines de semana de la primavera u otoño. También podremos cancelarla o posponerla siempre que lo hagamos con un margen de tiempo.

   La visita bien merece la pena, aunque sólo sea por la extraña sensación de sentirnos en una Amazonia a la asturiana, donde parecemos haber vuelto en la máquina del tiempo a una era donde el hombre aún no se había propuesto hacer desaparecer las grandes masas forestales que poblaban la Tierra.

 
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